El Dr. Aldo Alurralde analizó los cambios en el régimen de responsabilidad de los menores y alertó sobre los riesgos del uso desmedido de dispositivos digitales en niños y adolescentes.
En primer lugar, el especialista explicó que a partir de septiembre se implementará un esquema de responsabilidad penal diferenciada, que alcanzará a jóvenes desde los 14 años. Actualmente, la legislación establece que los menores son punibles entre los 16 y 18 años, mientras que por debajo de esa edad no lo son. Con la nueva normativa, se buscará intervenir de manera específica en los casos que involucren a adolescentes más jóvenes.
Alurralde también remarcó que ciertas conductas que muchos jóvenes consideran “bromas” pueden constituir delitos. En ese sentido, señaló que la intimidación pública, como la difusión de amenazas que generen temor o pongan en riesgo a la comunidad, está tipificada en el Código Penal. Este tipo de situaciones, especialmente cuando ocurren en escuelas, implican además importantes costos para el Estado debido a los operativos de seguridad, evacuaciones y despliegue de recursos, gastos que luego pueden ser reclamados legalmente a los padres.
En cuanto a la responsabilidad civil, el abogado recordó que los progenitores o responsables legales deben responder por los daños causados por sus hijos hasta que cumplan los 18 años, lo que incluye consecuencias económicas ante hechos de gravedad.
Por otro lado, el Dr. Alurralde puso el foco en el uso de la tecnología y advirtió sobre el fenómeno de la llamada “niñera digital”. Según explicó, es frecuente que se entregue un celular o tablet a niños pequeños para mantenerlos entretenidos, sin supervisión adulta. Esta práctica, sostuvo, expone a los menores a contenidos inapropiados como violencia extrema, pornografía o material que glorifica el delito.
Además, destacó el rol de los algoritmos en redes y plataformas digitales, que tienden a reforzar las búsquedas y consumos previos, generando un círculo de exposición constante a contenidos similares. “Esto puede influir directamente en el desarrollo cognitivo de los adolescentes”, indicó.
Finalmente, advirtió que la falta de control parental puede convertir al celular en una verdadera herramienta de riesgo. En ese marco, relacionó el fenómeno con episodios escolares recientes, donde conductas delictivas dejan de ser vistas como reprochables y pasan a convertirse en un “objeto de culto” entre algunos jóvenes.
Las declaraciones del especialista invitan a reflexionar sobre el rol de las familias, la educación y el Estado frente a un escenario donde los cambios legales y tecnológicos plantean nuevos desafíos en la formación y el cuidado de los menores.
Gentileza: Radio Amanecer




