Opinión: La guerra del agua y sus efectos políticos colaterales

Darío H. Schueri

Por: Darío H. Schueri – Desde Santa Fe

La noticia: entre Nación y Provincia se constituirá un Fondo Lácteo por 400 millones de pesos destinado a los tamberos afectados por la emergencia. También habrá ayuda para los productores sojero.




Cuando comenzó la desgracia con las inundaciones, en uno de los párrafos de nuestra columna de entonces – hace dos semanas atrás- simbolizamos los acontecimientos por venir como «la guerra del agua».

Este arrebato literario ya se cobró la primera víctima política, y amenaza con expandir su onda deflagradora en el frente gobernante. Se trata del pedido de renuncia por parte del Gobernador Miguel Lifschitz al Secretario de Recursos Hídricos Ing.Roberto Porta («un funcionario de la UCR», significó su jefe político José Corral) cuando los enardecidos productores del Departamento Castellanos amenazaban con ir por las barbas del mismísimo Gobernador.

«Porta fue el chivo expiatorio», fue el dicho ritual con el que el otro líder político de Cambiemos, el diputado nacional Mario Barletta, explicitó la abrupta salida de su ex- Secretario de Obras Públicas en la Municipalidad de Santa Fe. El intendente Corral también hizo sentir, de manera más diplomática pero no menos enérgica, su tremenda bronca por la eyección de su hombre en el gabinete de Lifschitz.

Lifshitz no tuvo más remedio que entregarle la cabeza de Porta a los combativos chacareros – tamberos – de Castellanos para salvaguardar la investidura de su Ministro de Infraestructura y amigo José León Garivay. De todos modos, el propio Gobernador les prometió a la treintena de productores que lo visitaron – casi en secreto – la semana pasada en la Casa de Gobierno que él mismo «no como Gobernador, sino como ingeniero civil» se pondría al frente de la situación hidráulica de ahora en más.

La jefatura local de Cambiemos, a cargo del Intendente de Santa Fe José Corral y Mario Barletta le pidió al despedido Porta que salga a defenderse con los tapones de punta, y el ex- funcionario no dejó radio de esta capital ni del interior que quisiera llamarlo para defenestrar al aire a su ex- superior Garivay, atribuyéndole toda la responsabilidad por las inundaciones en el Oeste santafesino.

Rápido de reflejos para minimizar los daños políticos y aislar a Porta y sus jefes políticos (que ya no pueden hacer más declaraciones, salvo que sea para despedirse del FPCyS) el Gobernador investido de Ministro de Infraestructura volvió a convocar a los ardientes productores de Castellanos y algunos de San Martín para, planos en mano, poner inmediatamente manos a la obra con lo que no se terminó de hacer en otros tiempos. «Tenemos que hacernos cargo de nuestras responsabilidades», se le escuchó decir a otro miembro del gabinete.

El senador peronista Alcides Calvo, víctima también de la iracundia de los ruralistas, estuvo todo el tiempo acompañando a «sus» productores y dando una clara señal al gobierno de que se «pondría las botas» para ayudar en lugar de calzarse el traje de combate. Esa tarea se la dejó para su jefe político Omar Perotti, quien ofuscado fue al meandro político: «el socialismo siempre echándole la culpa a otro, a (Carlos) Reutemann primero, a (Jorge) Obeid después, a los cordobeses, a los productores de soja, al gobierno nacional. Nunca se asumen los errores propios, ellos nunca son culpables».

Tampoco se privaron de decir lo suyo los diputados del PRO Gisela Scaglia y Federico Angelini, aunque menos agresivos que Perotti por la aceitada relación que el Gobernador Lifschitz y el Presidente Macri mantienen, apuntaron a la inoperancia del Ministerio de Infraestructura que no tenía listo los proyectos cuando la Nación había decidido financiar las obras necesarias.

Fue el Ministro de la Producción Luis Contigiani el encargado de tomar la posta explicativa: «nos han dicho que era responsabilidad de Santa Fe no haber definido los proyectos (de obras públicas), cosa que no es cierto porque los proyectos están en marcha, están siendo trabajados, otros están definidos. Pero también es cierto que del Fondo Nacional Hídrico recaudó 3.500 millones de pesos en 2016 y el gobierno nacional apenas ejecutó 1.000 millones de pesos», alegó Contigiani.
Desde el Ministerio de Economía de Gonzalo Saglione aducen que desde el año 2016 a la fecha se incrementó en un 70% la partida para capital de obra pública y equipamiento.

La «guerra del agua», como señalábamos hace una semana, también tiene ramificaciones interprovinciales, sobremanera en Córdoba que aparentemente ejecutó obras hidráulicas que descargan en la Provincia de Santa Fe (mientras Santa Fe no definía las suyas, reprochan los críticos, no solo del PJ y el PRO, sino Barletta y Corral defendiendo al ex- funcionario Porta quien aparentemente habría advertido lo que sucedería).

En la discusión terció mediáticamente el biólogo ambientalista Raúl Montenegro, quien sostiene que “la deforestación que se ha realizado en las localidades cordobesas que limitan con Santa Fe ha sido feroz, y como consecuencia la absorción del agua en la tierra es prácticamente nula”. Según el biólogo, la nueva ley de bosques que se implementó a partir del año pasado en Córdoba redujo de 4 millones de hectáreas protegidas a 2 millones».

Montenegro se mete de lleno en lo que ya anticipamos que inexorablemente sobrevendrá: (aunque algunos se disgusten contra esta columna por anticiparlo) el debate por los métodos utilizados en el actual modelo productivo en el campo; incluida la soja y sus neologismos «sojización», «agriculturización», «pampaización».




Lifschitz en Buenos Aires con buenas noticias
El pasado jueves el Gobernador enfiló rumbo a los despachos del Ministro del Interior Rogelio Frigerio y de Agroindustria Ricardo Buryaile.

En el primer piso de la Casa Rosada (donde está Frigerio) el Gobernador advirtió que las preocupaciones de la delegación local de Cambiemos por el pedido de renuncia a uno de sus hombres de segunda línea no figuraba en la agenda del Ministro Frigerio; notó, en cambio, un amplio espíritu de colaboración para con la tragedia hídrica.

Con Buryaile, y tal como adelantáramos hace una semana, se consensuó un fondo lácteo de 400 millones de pesos (las pérdidas evaluadas por la Provincia para el sector lechero rondan los 270 millones de pesos), de los cuales 150 millones desembolsará la Provincia de Santa Fe y la Nación le prestará a tasa cero y a devolver en el 2018 los 250 millones restantes (¿no sería mejor que la Nación le reintegre a Santa Fe los 40 mil millones de pesos que le debe por el tema Ansés?).
Ese dinero se distribuirá en forma de préstamo «muy blando» a los tamberos afectados.

Radicales en debate
«El sentido de la oportunidad te lo da la visión política», afirmó un encumbrado dirigente socialista cuando lo consultamos sobre la decisión del Gobernador Lifschitz de provocar la primera escaramuza política con un sector del radicalismo (Universidad – Cambiemos) al despedirle brutalmente a un viceministro (en los hechos era el rol del ex- Secretario Roberto Porta); «no es un incidente», definió José Corral entre sus allegados.

Lifschitz circunscribió la ida del Secretario de Hidráulica al terreno meramente ejecutivo para no generar una peligrosa onda expansiva política: «tengo otros seis ministros radicales con los cuales estoy conforme», redondeó.

Hasta ahora ningún otro sector radical salió a manifestarse en defensa de Porta. ¿Quedará pasivamente mascullando la bronca el sector Universidad a quien le «mojaron la oreja» con el despido de uno de sus hombres?. ¿O marcó el inicio de las hostilidades evidentes entre Cambiemos y el FPCyS?.