Por ALFREDO RUIZ DÍAZ. Museo Histórico y de Ciencias Naturales “Aníbal Gregoret”
Hacia fines de la década de 1910 y comienzo de la década de 1920, nuevos propietarios comienzan a instalarse en la zona rural sur-oeste de la Colonia Ocampo, en tierras que pertenecieran a Don Enrique Arana y al Dr. Paulino Llambi Campbell. La mayoría de estas familias provenían de localidades agrícolas vecinas como Avellaneda y zonas aledañas.
Entre los primeros agricultores y ganaderos que adquirieron lotes en esta colonia en 1916 podemos mencionar a Don José Doctour, Manuel Rodríguez, Daniel Geymonat, Juan Comolli, Francisco Hardy, Antonio Yaccuzzi, entre otros. Ya en la década del 1920, se pone a la venta la mayor parte de los lotes disponibles dando pie a la masiva llegada de inmigrantes que aún hoy trabajan estas tierras. Entre los colonos que llegaron en ese momento estaban los ancestros de las familias Bais, Masín, Bosch, Blanco, Yaccuzzi, Brac, Capozzolo, entre tantos.
La intensa tarea productiva llevada adelante por estos nuevos agricultores, produjo como consecuencia la rápida población del paraje debido a la llegada de grupos de obreros ocupados como mano de obra en la recolección de las cosechas. Algunos de ellos se establecían de forma temporal para la época de recolección (golondrinas), pero la mayor parte de estas familias optaron por permanecer en el lugar debido a la abundancia de trabajo que proporcionaba el campo por ese entonces.
El incremento de población trajo como consecuencia la necesidad de la creación de una escuela destinada a la alfabetización de los niños y niñas de la localidad ya que la institución educativa más cercana se encontraba a más de 10 km, en Villa Ocampo.
Las gestiones ante el Consejo Nacional de Educación para resolver este problema se iniciaron en el año 1925, y un año después, éste resuelve el traslado al Paraje de Las Mercedes, de la Escuela Nacional N° 108 que hasta ese momento funcionaba en el distrito de Las Toscas, pero con escasos alumnos matriculados.
La escuelita comienza su tarea educadora en una humilde casa/rancho, construido por los vecinos, en noviembre de 1926. Este primer edificio, de paredes de barro y techos de paja, ubicado en el campo de Don Pedro José Bais, fue ampliándose a medida que aumentaba el número de alumnos.
Este continuo crecimiento motivó la necesidad de contar con un inmueble propio. Anhelo que comenzó a concretarse a mediados de 1945 cuando Don Luis Masín dona al Estado 1 (una) hectárea de tierra para la construcción del edificio escolar.
La comunidad, deseosa de ver cumplido uno de sus mayores anhelos, presenció el inicio de la obra en mayo de 1948 y su finalización en octubre de 1950. Esta nueva y confortable escuela venía a reemplazar a la humilde y amada escuelita hecha de barro y paja que albergó por más de dos décadas los sueños de tantos, tantos, niños que pasaron por sus aulas. (Como nota al margen recordemos que, uno de sus primeros alumnos fue Don Félix Basilio Bertós, quien este año cumplió 100 años de vida y recibió la Mención de “Ciudadano Ilustre” de Villa Ocampo).
El nuevo edificio impactaba en medio del paisaje rural. Se caracterizaba por su estilo moderno, funcional, con amplios e iluminados espacios que incluía, además de los salones de clases, cocina, baños, torre/tanque de agua corriente, vivienda para el director y los docentes, entre otras comodidades.
El 27 de octubre de 1950, se comienza a dar clases oficialmente en ese lugar, marcando de esta manera, un ante y un después en las funciones sociales de la escuela. Desde entonces pasó a ser el centro de actividades y eventos importantes de toda la comunidad.
Gentileza: Semanario Ocampense




