Nacionales: Lo que viene después de pagar la deuda

Salvador Di Stefano Asesor en Negocios, Económico y Financiero tanto de empresas de la ciudad y la región; como de individuos y empresas familiares ligadas al comercio, industria y campo.

Vamos a un nuevo escenario en el segundo semestre. Seguramente bajaría la tasa de interés, el dólar buscaría un nuevo precio de equilibrio, se viene el blanqueo, y más financiamiento.

La Argentina paga los U$S 9.300 millones que le debe a los fondos en litigio, y libera los U$S 2.500 millones de pago de intereses retenidos en bancos extranjeros, le quedarían unos U$S 4.700 millones que pasarán a engrosar las reservas del Banco Central. Con lo cual, podríamos estimar las reservas en torno a los U$S 33.000 millones.

La deuda pública se ubicaría en torno de los U$S 239.203 millones, y representa el 53,2% del PBI. De ese total, la deuda con el propio estado ascendería a los U$S 101.414 millones, representa el 22,5% del PBI, y la deuda con privados U$S 137.789 millones, representa el 30,6% del PBI.

La deuda del Banco Central a través de Lebac se informa separado de la deuda pública, ya que es un ente independiente. Dicha deuda asciende a la fecha a unos U$S 34.266 millones, es mayoritariamente en pesos, y representa el 7,6% del PBI.

Si sumamos la deuda del Estado y el Banco Central, el endeudamiento trepa a la friolera de U$S 273.469 millones, y representa el 60,8% del PBI. De los cuales la deuda con privados representaría el 38,2% del PBI, y la deuda intraestado representaría el 22,5% del PBI. La deuda no es baja, no podemos endeudarnos alegremente, y a cualquier tasa a futuro.

Terminado el pago de la deuda en cesación de pagos, los mercados tomarán ganancias, y querrán ver nuevas metas para invertir. Ahora, quieren saber cómo se pagaría esta frondosa deuda, pero antes hay que completar el financiamiento del año 2016.

El gobierno necesita unos U$S 9.000 millones para afrontar pagos de intereses de la deuda pública, y financiar obras de infraestructura que son muy necesarias para el país.

De cara al segundo semestre del año, el gobierno podría tener dos cursos de acción. En primer lugar, pedir un préstamo al Fondo Monetario Internacional, que está ofreciendo financiamiento a una tasa del 3% anual, mucho más bajo que la tasa a la que colonos dinero en el exterior, que rondo el 7,5% anual. En segundo lugar, vuelve a salir al ruedo la posibilidad de un amplio blanqueo de capitales.

Respecto a la primera evidencia, el gobierno estaría pagando las cuotas adeudadas al Fondo Monetario, y pronto completaría la información que le requiere anualmente el organismo. Respecto al blanqueo, se implementaría a partir de julio, y ya se barajan cifras extraordinarias de blanqueo, siendo la construcción la principal beneficiada.

En la coyuntura quedan dos temas a resolver, el tipo de cambio y la tasa de interés.

La tasa de interés no puede seguir en niveles del 38% anual, esto asfixia a la economía, y las Lebac pasaron a ser las estrellas del mercado. Colocar fondos a 35 días renta el 38% anual, a 60 días el 36% anual y 90 días el 34% anual, tasas que son imposibles de igualar por la economía real, y espantan a la inversión.

El Banco Central estaría dispuesto a bajar las tasas, pero antes desearía que los niveles de inflación descendieran algún escalón adicional. La inflación del primer semestre rondaría el 25% anual, y trabajan para que baje a la mitad en el segundo semestre, en el mejor escenario, y rondaría una inflación del 37,5% anual.

Si el gobierno baja la tasa de interés, es posible que el dólar vuelva a ser refugio de los inversores. Para ello el gobierno desearía terminar de pagar los compromisos asumidos en el mercado de futuro del dólar, cuya fecha límite es el 30 de junio. Todo haría indicar, que no veremos hasta pasado el 30 de junio, una baja sustancial en la tasa de interés, como tampoco una gran suba del dólar.

En este escenario, las acciones podrían realizar una toma de ganancias, para el gran despegue a la suba en el segundo semestre, en donde copiarían el recorrido alcista del dólar en el mercado.

Los bonos se encuentran en precios maduros, esto quiere decir, muy altos. Se termina la época de las expectativas, se pasa a los hechos reales. El gobierno deberá mostrar en los próximos meses, que puede bajar el déficit fiscal, controlar la inflación y tener una tasa de interés más acorde con la racionalidad económica.

Hasta el 30 de junio tenemos tiempo de cerrar compras de activos, pasada dicha fecha, si el gobierno le suelta la mano al tipo de cambio, volverá una ola de suba de precios en acciones, propiedades y activos en general.




Conclusión:
. – El gobierno pasa de la expectativa a los hechos concretos, tiene que cerrar el financiamiento 2016, mostrar mejora en las cuentas públicas, bajar la tasa de interés y tener un tipo de cambio más competitivo.

. – En el segundo semestre no habría incrementos tarifarios, con lo cual la inflación podría acomodarse a la baja. Hay que cerrar las paritarias, y poner más dinero en la calle.

. – Un acuerdo con el FMI, como un gran blanqueo de capitales, ayudaría, y mucho a cerrar el financiamiento, y aumentar la base imponible, para mejorar los resultados fiscales de la segunda parte del año.

. – Una suba del precio de las materias primas, sería de gran ayuda a este escenario, la soja mostró una gran suba, desgraciadamente por la pérdida de mercadería en Argentina, pero sienta las bases para precios muy altos a futuro.

Animo, nada será fácil, pero podemos ver gran volatilidad en los precios de los activos, con nuevos máximos en el índice merval, mayores valores de las propiedades y campos (gracias al blanqueo), y consolidación en el mercado de bonos. Es el momento de afinar la cartera de inversión, y tomar decisiones de cara al segundo semestre, en donde el blanqueo, la segura baja de tasas, y el nuevo valor que tendrá el tipo de cambio en 90 días, nos pintaran un nuevo escenario de la economía argentina.

Salvador Di Stefano
Asesor en Negocios, Económico y Financiero tanto de empresas de la ciudad y la región; como de individuos y empresas familiares ligadas al comercio, industria y campo.