Columna de opinión: ¿Qué les hacemos jurar a nuestros niños?

Por Carlos Francisco Richter

Hoy me enteré de que el pasado 20 de junio, durante el acto oficial por el Día de la Bandera, los alumnos de cuarto grado de nuestras escuelas realizaron la tradicional promesa de lealtad a la Bandera, nuestra enseña patria.

Hubo una gran participación de niños, acompañados por sus padres, tíos, abuelos y hermanos. La plaza 23 de Agosto lució colmada de personas y de banderas que engalanaban la celebración. De ello podemos sentirnos orgullosos.

Sin embargo, algo quedó dando vueltas en mi cabeza. Y aunque no soy un practicante fervoroso de mi religión, me surge una pregunta que quiero hacer en voz alta.

¿Qué les hemos hecho jurar a nuestros niños? ¿Qué les enseñamos? ¿Qué les transmitimos? ¿Solamente un “sí, prometo” a un pedazo de tela celeste y blanca?

Entiendo que esa promesa encierra mucho más que eso. Representa valores como la fe, el patriotismo, el amor a la patria, la sinceridad, el compañerismo y el compromiso de defender nuestros ideales y nuestra Nación.

Por eso me pregunto, y les pregunto a las autoridades, a las familias y a las distintas comunidades religiosas y de culto: ¿estamos conformes con que en ningún momento se haya realizado una invocación a Dios o una referencia espiritual que acompañe ese compromiso?

No se trata de imponer creencias ni de desconocer la diversidad de nuestra sociedad. Es simplemente la inquietud de un ciudadano que, sin ser un practicante ejemplar, cree que muchos de los valores que queremos transmitir a las nuevas generaciones nacen y se fortalecen a través de la fe en Dios.

Es una pregunta abierta, destinada a la reflexión de todos.