Debemos $ 100,8 billones o U$S 453.000 millones.

Cada habitante debe U$S 9.721o su equivalente $ 2.164.000. El dólar a menos de $ 500 es una ganga. El repago de la deuda tiende a infinito.

salvadorPor Salvador Di Stefano

Cada habitante debe U$S 9.721 o su equivalente $ 2.164.000. El dólar a menos de $ 500 es una ganga. El repago de la deuda tiende a infinito.

La deuda al mes de abril del año 2023 asciende a la friolera de $ 87,6 billones de pesos, de ese total un 53,5% está nominada en dólares, el 17,5% en pesos ajustados por inflación, el 16,1% en pesos, el 11,0% con el FMI nominada en Derechos Especiales de Giro y solo 1,9% en el resto de las monedas.

Una devaluación lo único que licuaría sería el 16,1% del total de la deuda, que es la nominada solo en pesos. Toda devaluación elevaría el nivel de la deuda en pesos, y consecuentemente el esfuerzo de los argentinos por pagarla.

El 18,0% de la deuda está colocada a una tasa 0%, mientras que el 47,0% a tasa fija y un 35% a tasa variable. Esta distribución es muy buena, ya que casi la mitad de la deuda está colocada a tasa fija, lo que nos coloca en un lugar de tranquilidad en el marco de subas de tasas en el escenario mundial.

Resulta interesante analizar la relación déficit deuda, por ejemplo, el déficit fiscal de la tesorería es de $ 4,1 billones, y la deuda de la tesorería es de $ 87,6 billones, con lo cual el repago de la deuda tiene a infinito, esto explica porque los bonos de la deuda pública cotizan a paridades inferiores al 25%.

En los que respecta al déficit cuasi fiscal, que es el déficit del Banco Central, el mismo asciende a $ 5,1 billones, mientras que el stock de deuda asciende al 30 de abril del año 2023 a $ 13,2 billones, esta deuda esta remunerada a una tasa del 97,0% anual, como el Banco Central no paga los intereses, esta deuda viaja a una tasa efectiva del 154,2% anual. Esta deuda está en constante suba, no hace más que reflejar un aumento de los pasivos monetarios del Banco Central, que potencian la suba de los dólares alternativos y el aumento de la brecha cambiaria.

Conclusiones
La deuda pública argentina sumada la deuda de tesorería y el Banco central suma $ 100,8 billones o su equivalente U$S 453.000 millones.

La población argentina es de 46.600.000 habitantes, por ende, cada habitante debe U$S 9.721 o su equivalente $ 2.164.000.

Esta deuda sería fácilmente pagable si Argentina logra superávit fiscal, por ejemplo, si lográramos un superávit fiscal de $ 4,0 billones al año, la deuda de la tesorería se repagaría en menos de 22 años, esto daría lugar a una fuerte suba de las paridades de los títulos público que hoy se ubican por debajo de 25%.

La deuda en pesos del Banco Central es a tasa variable, y de mediar una política de superávit fiscal, ya no tendríamos que recurrir a emisión espuria de pesos, con lo cual el stock de deuda podría comenzar a disminuir en términos reales, previa devaluación del signo monetario. Por otra parte, si ganamos reservas en dólares en términos reales, el déficit cuasi fiscal podría comenzar a disminuir.

No parece que en la actual coyuntura estemos frente a la posibilidad de un cambio de rumbo en la administración del presupuesto público, que seguiría siendo deficitario en la transición política hacia las elecciones presidenciales 2023. Algo parecido sucede en el Banco Central.

Mientras el presupuesto público sea deficitario, el stock de deuda será cada día más elevado, por ende, el repago de la deuda va a tender a infinito, y no hay marguen para subas importantes en los títulos públicos.

En lo que respecta a la deuda del Banco Central, no parece en el horizonte la posibilidad de que tengamos una disminución de los pasivos monetarios, como tampoco una fuerte suba de las reservas, por ende, los dólares alternativos tienen un solo camino, que es a la suba. Esperamos que antes de las elecciones, tengamos un dólar informal que se aproximara a la zona de $ 600.