
Por Salvador Di Stefano
Con tasas en pesos muy positivas, hay un gran atractivo por los instrumentos en pesos. Siguen entrando dólares, reservas en alza y cuidado que llega inocencia fiscal.
El mercado cambiario del Banco Central nos muestra el flujo de dólares del país con el resto del mundo, y nos llevamos una sorpresa muy positiva. En los últimos 12 meses la cuenta corriente fue positiva en U$S 2.549 millones, dado que el saldo de los cobros y pagos de importaciones sumo U$S 28.209 millones, y pudo financiar el déficit de la balanza de servicio que fue de U$S 9.393 millones, el pago de intereses de U$S 12.791 millones y la remesa de dividendos y utilidades que sumo U$S 3.674 millones.
Esto nos dice que la cuenta corriente no necesita ser financiada por la cuenta financiera, y que tiene un superávit genuino ya que es producto de los ingresos por cobros de exportaciones que sumaron en los últimos 12 meses la friolera de U$S 93.138 millones, algo que muchos jugadores de mercado no tuvieron en cuenta, y que terminaron apostando por la devaluación, con resultado poco satisfactorios hasta ahora. Al 31 de julio del año 2025 el dólar MEP cotizaba en $ 1.359,8 y al 31 de julio de 2026 cotizaba en $1.517,7, claramente perdieron; ya que en igual período la inflación fue del 33,8%.
La cuenta financiera del mercado cambiario del Banco Central, para el período de 12 meses a julio del año 2026 fue positiva en U$S 3.219 millones, este saldo positivo se produjo por un efecto combinado de fuerte ingreso de dólares del exterior, y una masiva compra de dólares de los particulares. Entre las partidas a destacar está el ingreso de dólares de préstamos a empresas y provincias que sumo U$S 18.051 millones, créditos del FMI más organismos financieros internacionales por U$S 5.937 millones, y compra de dólares de las personas físicas por U$S 34.241 millones entre otros conceptos. Claramente el gobierno soporto una corrida muy importante antes de las elecciones de octubre del año 2025, y puedo doblegar sin problemas esa compra masiva de divisas, cayo la demanda de dinero y la tasa en pesos se espiralizó a la suba.
La variación de reservas en los últimos 12 meses fue positiva en U$S 5.940 millones, lo que nos dejó un stock de reservas al 31 de julio del año 2026 en U$S 47.596 millones.
Si a esto le sumamos que en los últimos 12 meses a julio del año 2026 el resultado fiscal fue positivo en U$S 250 millones, llegamos a la conclusión que tenemos superávit fiscal, superávit de la cuenta corriente cambiaria, superávit de la cuenta financiera cambiaria y variación positiva de reservas. En este escenario, todo haría indicar que el tipo de cambio no debería mostrar variaciones significativas.
Hay que destacar que Argentina está atravesando un periodo de mejora sustancial de los términos de intercambio, en donde los precios de las exportaciones aumentaron el 12,4% en los últimos 12 meses y las importaciones aumentaron el 8,4% en igual período. Al mismo tiempo deberíamos destacar que las exportaciones crecieron en cantidades el 1,5% y las importaciones cayeron el 9,2%. El saldo de la balanza comercial es muy positivo.
Mientras que el mercado cambiario siga siendo positivo, no hay en el horizonte probabilidades de un salto de precios importante en el tipo de cambio, mientras que si podríamos ver un deslizamiento de precios para que se vaya acomodando a la suba tratando de copiar a la inflación. El dólar mayorista en los últimos 12 meses, no copió a la inflación, pero creemos que podría hacerlo desde aquí a fin de año. Es fundamental que la demanda de pesos en la economía crezca, sin un aumento de la demanda de pesos, las tasas seguirán elevadas. Desde noviembre del año 2023 no vemos una variación significativa en términos reales de la circulación montería, y menos aún del stock de depósitos en pesos, lo que nos invita a pensar que los argentinos siguen pensando en que la moneda de ahorro es el dólar, a pesar de que no le haya dado ninguna satisfacción en los últimos 12 meses, raro, pero real.
Conclusiones
. – No vemos una devaluación significativa en el horizonte mientras sigan ingresando flujos de dólares del exterior vía exportaciones y préstamos a empresas más provincias.
. – Los particulares podrían comprar hasta U$S 50.000 millones y no ejercerían presión sobre el tipo de cambio, pero deberíamos convivir con una tasa de interés en pesos muy elevada. Ojala esto no ocurra.
. – Sería deseable que los argentinos demanden pesos, y que aprovechen las tasas atractivas que tiene el mercado, por ejemplo, la letra S30N6 que vence el 30 de noviembre del año 2026 tiene una tasa interna de retorno del 29,1% anual, un bono que ajusta por tasa Tamar (tasa de plazo fijo por más de $ 1.000 millones) como el TMF27 que vence en febrero del año 2027 rinde una Tasa interna de retorno del 31,7% anual. La inflación esperada a 12 meses está según el Relevamiento de Expectativa de Mercado en 21,2% anual, estos títulos nos dejan tasas muy atractivas en términos reales. El Relevamiento de Expectativa de Mercado también evalúa una devaluación del 24,8% a 12 meses, por ende, estos títulos en pesos dejan resultados positivos en dólares a futuro, si las predicciones de la media de mercado se cumplen.
. – Los bonos soberanos en dólares como el AL35 tiene una tasa interna de retorno del 10,4% anual, y bonos como el AO29 rinden el 10,1% anual, estos precios son muy atractivos, teniendo en cuenta la solidez financiera que tiene Argentina.
. – Setiembre es un mes en donde veremos una gran liquidación de dólares del campo, comienza la época de siembra, y los precios de maíz, girasol y trigo son excepcionalmente altos, mientras que para la soja son atractivos. Veremos otro mes con suba de reservas, a esto hay que sumarle la reforma de la carta orgánica del Banco central e Inocencia fiscal con las reformas aprobadas (se espera una exteriorización de U$S 50.000 millones). Van a sobrar dólares, el mercado está porfiando una vez más, y se volverá a equivocar.
