Si atrasan el dólar, bonos en pesos es la opción

Los bonos en pesos ajustados por inflación pasaron a ser una buena opción, en el marco del fuerte atraso cambiario que pregona Javier Milei.

Por Salvador Di Stefano

El traspié de la ley ómnibus deja al mercado con escasas expectativas, lo cual derivó en una fuerte caída de los activos locales. Podemos dividir al mercado en dos grandes sectores, el primero los bonos soberanos en dólares y acciones, con fuertes bajas por menor expectativa de crecimiento, dificultad para conseguir financiamiento y mayor esfuerzo para lograr equilibrio presupuestario. El segundo sector son bonos que ajustan por dólar mayorista, Bopreal y bonos en pesos que ajustan por inflación, este segundo grupo no tuvo grandes bajas, daría la sensación que se afianzaron de cara a lo que viene a futuro.

Los bonos TX26 y TX28 son dos bonos en pesos cuyo valor técnico es de $ 940 (Valor técnico es valor nominal de $ 100 más el índice CER corrido hasta la fecha), y su valor de mercado se ubica en $ 1.200 aproximadamente, esto implica que cuando compras estos bonos pagas 27,7% adicional por comprar un título que ajusta por inflación y paga una tasa del 2,0% anual en el caso del TX26, y 2,25% anual en el caso del TX28.

El sobreprecio que se paga se recupera muy rápido, ya que para enero se espera una inflación del 23%, y para febrero en torno del 18%, quien compre estos títulos vera crecer el valor técnico el ritmo de la inflación, con lo cual en breve quedara igualado el valor de compra con el valor técnico que es lo que le pone un piso al título (es lo que vamos a cobrar a su vencimiento).

El bono TX26 amortiza por el equivalente al 20% del valor técnico en 5 cuotas semestrales y consecutivas a partir de noviembre del año 2024.

El bono TX28 amortiza por el equivalente al 10% del valor técnico en 10 cuotas semestrales y consecutivas a partir de mayo del año 2024.

Estos bonos le dejaran al inversor un gran flujo de pesos actualizados por inflación cada 6 meses. Tendrán una baja volatilidad de mercado, y cobraras una tasa baja en términos reales, entre el 2,0% y 2,25% según el bono que elijas.

El gran atractivo de estos bonos es que el gobierno de Javier Milei trabaja para tener un tipo de cambio que crezca a un ritmo inferior a la inflación. Por ejemplo, el Relevamiento de Expectativa de Mercado del Banco Central espera para el año 2024 una inflación del 229,0%, mientras que la tasa de devaluación del peso se ubicaría en el 122,4%, esto implica que la inflación en dólares sería del 48,3% para todo el año 2024.

Si invertimos en instrumentos en pesos que ajusten por inflación, lograremos ganarle al dólar mayorista, pero le ganaremos mucho más al dólar billete, si es que la brecha desaparece en los próximos 12 meses.

La inversión en instrumentos en pesos que ajustan por inflación es un resguardo de valor bajo la premisa que el programa de Javier Milei tendrá un tipo de cambio bajo, esto implica que el dólar mayorista crezca menos que la inflación, y el dólar billete aumente menos que el dólar mayorista.

No hay que soslayar la posibilidad de tener flujos de fondos en pesos muy interesantes cada 6 meses, que serán de una gran ayuda para repensar otras inversiones en el mercado.

Estos bonos rinden hoy inflación menos una tasa de interés, ya que se los están pagando por encima de su valor técnico. Si hacemos un flujo de fondos, el TX26 tiene una tasa de retorno negativa del 11,0% anual, y el TX26 una tasa negativa del 7,0% anual.

Lo ideal para invertir son los plazos fijos UVA a 180 días ajustados por inflación más una tasa del 1,0% anual, eso lo podés realizar en cualquier banco, pero solo hasta $ 5 millones, a partir de ese monto hay que buscar instrumentos financieros en el mercado de capitales para ganar dinero.

Los bonos en pesos más largos, como el DICP que vence en diciembre del año 2033, tienen una tasa de retorno neutra. Este bono vale $ 24.800 y tiene un valor técnico de $ 18.523, como paga una tasa del 5,83% anual, logras un mejor rendimiento a futuro. El problema es la cantidad de años de duración del título. Sin embargo, no todas son pálidas, este bono comienza a pagar amortización en junio del año 2024, y te dará un flujo equivalente al 5% invertido por muchos años en promedio.

Conclusión

El congreso le dejo un sabor amargo a los inversores que tenían comprado bonos soberanos en dólares y acciones. Habrá que esperar que el mercado depure, se reacomode, ver cómo quedan los precios y paridades para ver qué camino de inversión se adopta.

Los bonos en pesos ajustados por inflación son una muy buena opción, en el escenario de que el gobierno nacional siga atrasando el tipo de cambio, lo que luce como una bandera a sostener a través del tiempo. Para tomar posición en los bonos con vencimiento 2026/28 hay que pagar una prima más alta que su valor técnico, dado que el dólar crece muy por debajo de la inflación esperada. Para los bonos largos, se paga una prima, pero esta se diluye por el alto interés que devenga el título.

Para aquellos que son más arriesgados el bono PARP con vencimiento en el año 2038 tiene una tasa de retorno positiva del 3% anual, lo compras a una paridad del 94% sobre el valor técnico, paga una renta baja del 1,77% hasta marzo del 2029, y desde año en adelante 2,48% anual hasta su vencimiento. La amortización la comienza a pagar a partir del 30 de septiembre del año 2029. Desde el punto de vista negativo es muy largo, y deja poco flujo, como positivo lo pagas por debajo del valor técnico y tiene una tasa de retorno más alta que todos los anteriores.

Habrá que dejar pasar los días y realizar un control de daños, la ley no aprobada obligara a un cambio de plan, el escenario se pone más complejo. Creemos que el gobierno buscara equilibrio fiscal quitando subsidios (la consecuencia será más inflación a corto plazo), anclara el tipo de cambio atrasando al dólar, y los inversores esperarán más tiempo para invertir. Animo.