3 de mayo: Día Mundial del ‪Asma









El Día mundial del asma se celebra el primer martes de mayo bajo los auspicios de la Organización Mundial de la Salud. En el mundo hay más de 150 millones de afectados. Es curioso destacar que aún no existe una cura total para este mal, pero sí métodos para el control de la misma, llevar una vida saludable posibilita tenerla bajo control.

La alergia es el factor predisponente más importante en el asma. Se refleja en la tendencia a producir niveles anormalmente elevados de inmunoglobulina E (IgE) en respuesta a la exposición a agentes ambientales.

La herencia también desempeña un papel predisponente: en los pacientes asmáticos existe, con frecuencia, una historia familiar de asma.

“Hay muchos factores causales. Generalmente, el asma es provocado por una combinación de ellos: los alérgenos en el interior de las casas, los ácaros (el alérgeno más común en el mundo entero) que se encuentran en el polvo casero -principalmente en la ropa de cama, las alfombras y las moquetas- se reproducen fácilmente entre los 20º y los 22º a un nivel de humedad superior al 55 %; los animales (gatos, perros, ratas, cucarachas); y el moho, que prolifera en espacios húmedos, sombríos y mal ventilados; los alérgenos fuera de las casas, el polen, el moho; la sustancias encontradas en el lugar de trabajo de origen químico o contenidas en el polvo y los medicamentos como aspirina y ciertos analgésicos antinflamatorios no esteroides”, enfatizan.

SIGNOS CLÍNICOS

Los principales signos clínicos comprenden la opresión torácica, la disnea y la sibilancias. Ninguno de estos síntomas es exclusivo del asma y cualquiera de ellos puede aparecer en otras enfermedades torácicas. De ahí que se puedan producir errores en el diagnóstico del asma y, como consecuencia de ello, tratamientos incompletos e inapropiados, incluso ausencia de tratamiento.

En cuanto al diagnóstico, sostiene que “se debe considerar siempre el diagnóstico de asma cuando se producen episodios nocturnos de disnea que interrumpen el sueño del paciente, especialmente de madrugada o cuando la persona necesita sentarse en la cama para aliviar su dificultad respiratoria”.

Mencionan, además, que los síntomas “desaparecen espontáneamente o tomando medicación antiasmática (broncodilatadores) y que los ataques suelen ser recurrentes e igualmente suelen ocurrir cuando el paciente tiene antecedentes personales de alergia (rinitis alérgica, eczema) o familiares (rinitis, eczema, asma)”.

“También se debe considerar si el paciente presenta historia previa de padecer accesos de tos y si los síntomas son desencadenados por diversos factores, como la exposición al polvo, el aire frío o los cambios climáticos bruscos como, así también, si existen períodos de calma de los síntomas a lo largo de la enfermedad”, subrayaron.

Luego, hicieron hincapié en que el cuadro típico de asma es “más frecuente en adultos y niños de 5 años o más y se caracteriza por episodios de sibilancias, tos y dificultad respiratoria, fundamentalmente nocturnos y de duración e intensidad variables. Los períodos entre episodios varían y están acompañados por breves incidentes sintomáticos que se resuelven espontáneamente cuando la enfermedad es benigna o moderada”.

En ese sentido, consignan que en las formas más graves de la enfermedad, “puede aparecer una disnea permanente debido a la evolución de la obstrucción del flujo aéreo de reversible a irreversible. La aparición de esta forma grave de asma se debe generalmente a un tratamiento demasiado tardío y/o inadecuado. Toda persona sospechosa de padecer asma, deberá realizarse exámenes de la función pulmonar”, remarcaron desde dicho ministerio.