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Se festejó el 8 de diciembre

VILLA OCAMPO – FIESTA PATRONAL – El pasado sábado 8 de diciembre “Día de la Inmaculada Concepción” se celebró la Fiesta Patronal de nuestra ciudad; después de la multitudinaria peregrinación desde el acceso principal de la ciudad, se celebró la Santa Misa en el Ateneo Parroquial y posterior Chamameceada a la Virgen.En su homilía, el padre Roberto Pérez, dijo: “El pueblo de María vivía opresión, injusticia, desesperanza, odio, miedo, explotación; también nosotros hoy vivimos una realidad un poco parecida, cuánto miedo, incertidumbre, explotaciones, cuánta falta de lealtad, cuántos hermanos que están dejados de lado. Que también nosotros hoy podamos creer como creyó María, como creyó Jesús, como creyó el pueblo de Israel que Dios no los iba a abandonar e iba a enviar a su Salvador; Él ya vino, Jesús nació, pero necesita que nosotros creamos que esta realidad que vivimos Dios la puede transformar”.

“Que nosotros pidamos hoy a María, la Virgen, que nos deje llenar de ese Espíritu Santo, que como intercesora, la Virgen nos permita dejarnos llenar del Espíritu de Dios para que también nosotros podamos preparar nuestro corazón, que podamos presentar nuestro corazón como en ese pesebre para que nazca Jesús. Ese pesebre que, como todo pesebre, está lleno de cosas desordenadas, oscuro, frío, duro; también nuestro corazón está así muchas veces, pero que el Espíritu Santo nos deje llenar de la luz de Jesús, ordene nuestro corazón con la presencia de su amor, que nos llene de calor con el amor del Señor, que pueda inundarnos de esa alegría permanente que viene de Dios y liberarnos de toda sonrisa descartable”, agregó.

Seguidamente, el padre Roberto preguntó: “¿Cuántas veces vivimos con una sonrisa descartable, con una máscara?; que el Señor pueda venir a regalarnos la felicidad y la alegría permanente, pero tenemos que animarnos a creer por sobre todas las cosas. Pidamos que María, que se dejó llenar por el Espíritu Santo, que se alegró de la presencia del Señor que inundó su vida, que se dejó fecundar del Espíritu Santo, también hoy nos regale la misma gracia de alegrarnos con Dios que viene a nuestro corazón, de no tener miedo a esa situación que nos toca vivir y creer plenamente en Él”.

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