Salvador Distefano: «Coronavirus y la deuda»

Salvador Di Stefano Asesor en Negocios, Económico y Financiero tanto de empresas de la ciudad y la región; como de individuos y empresas familiares ligadas al comercio, industria y campo.

Desde el año 2007 en adelante el mundo apostó al endeudamiento, déficit fiscal y tasa 0% como forma de crecer. El resultado fue un mundo mucho más endeudado, desigual y con escaso crecimiento. La pandemia nos muestra que más Estado y déficit es un grave error, nadie puede pagar la deuda, Argentina no debe ser el conejo de indias en este proceso.

El coronavirus impacta en una gran cantidad de países, y esto afecta la evolución de su economía, ya que la mejor medicina es el aislamiento y parar al país. Un día que el país este parado, implica que perdemos 0,27% del PBI. Como no todo está parado, podríamos decir que se pierde un 66%, lo que implicaría 0,18% del PBI. Si el país estuvo 12 días en cuarentena, el impacto en el PBI podría ser del 2,2%. Las proyecciones para el año 2020 daban una caída del PBI que rondaba el 1,6%, lo que nos dejaría con una caída en torno del 3,8%.

Esta misma proyección se podría realizar sobre la economía de muchos países, sin embargo, hay estudios que se realizan con mayores precisiones, tomando en cuenta la estructura productiva y el peso de los servicios afectados.

La deuda, en tiempos de coronavirus, sigue su marcha ascendente sin que ningún virus la detenga. Para mostrar algunos valores, esta es la deuda al tercer trimestre del año 2019 de algunos países y regiones del mundo. En el caso de la deuda se toma la deuda del Estado, sector privado y hogares. Las cifras son expresadas en millones.

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La región y los 3 países mencionados representan el 76% de la deuda del mundo, todos están afectados por la pandemia, con lo cual veremos que estos PBI van a descender y que las deudas seguirán creciendo, con lo cual las relaciones deuda PBI irán empeorando.

Para poder apreciar qué sucede con los tesoros nacionales de estos países, hay que ver la deuda del Estado sobre PBI. En los países mencionados, Japón el 203% sobre PBI, Estados Unidos el 99% del PBI, la Zona Euro el 86% del PBI y China el 52,5% del PBI.

Los países avanzados cuentan con mucha más deuda que los países emergentes, en números globales el 70% de la deuda está en países avanzados, y solo el 30% en el mundo emergente.

En el caso de América Latina, el estudio incluye la deuda de 5 países y las cifras son expresadas en millones, a saber:

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Los dos países más comprometidos son Brasil y Argentina, ya que en ambos casos no tienen superávit fiscal primario y pagan entre 7% y 3% sobre PBI de intereses, y las deudas de los Estados son muy elevadas, el colapso está a la vuelta de la esquina.

La deuda del Estado sobre el PBI en estos países asciende a los siguientes valores:
– Argentina: 96% sobre PBI,
– Brasil: 88% sobre PBI,
– Colombia: 48,3% sobre PBI
– México: 36,4% sobre PBI.

En el caso de Chile la deuda del Estado es 0% sobre PBI, porque lo mismo que tiene de deuda, lo netea con un fondo anticíclico que el país tiene en el exterior, constituido con los ahorros presupuestarios que se realizaron en el país gracias a las ventas a precios excepcionales de cobre durante los años de bonanza.

Conclusiones
En el estudio que realiza el BIS (Banco Internacional de Pagos) a nivel internacional, Argentina es uno de los 6 países menos endeudados en la medición deuda del Estado, privados y hogares sobre PBI, delante se encuentran Indonesia 71%, México 79%, Rusia 80%, Colombia 107%, Turquía 111% y Argentina 116,7%. Esto avala nuestra presunción de que Argentina no tiene un problema de stock de deuda, el problema es de crecimiento, ya que no genera lo suficientes dólares para repagar lo que debe, y esto sí genera un problema de deuda.

Los países afectados por el coronavirus verán crecer su nivel de deuda y sus PBI estarán estancados, por ende, la relación deuda versus PBI empeoraría, y se haría más dificultoso, no solo enfrentar los pagos de capital de la deuda, sino también los intereses que vencen a futuro.

Desde la crisis del año 2008 en adelante y tomando como base el stock de deuda y PBI al año 2007, las economías de Estados Unidos, Japón, China y Zona Euro vieron crecer su endeudamiento en el 95,3% y su PBI creció el 43,9%, esto implica que crecieron al amparo de una mayor deuda, lo que implica que no fue un crecimiento genuino, y que la sustentabilidad del pago de la deuda está en peligro.

Algo parecido sucedió en América Latina, donde los 5 países analizados bajo el mismo período vieron crecer la deuda en un 65,6% y su PBI el 17,9%. Si a esto le sumamos que el PBI de América Latina, en los últimos años, dejó de crecer, la crisis que tiene por delante con los contratiempos del coronavirus es muy severa.

El problema de la deuda no es solamente argentino, el mundo desde el año 2007 en adelante creció al amparo de países que tuvieron déficit fiscal, alto endeudamiento y políticas monetarias de tasa 0% sustentadas bajo la emisión de moneda y compra de bonos por parte de los bancos centrales que financiaban a los Estados, lo que se conoció como la expansión cuantitativa.

El mundo que viene tendrá que ser de países que traten de desendeudarse, para ello será necesario tener superávit fiscal, menos Estado, más sector privado y tasas de interés positivas frente a la inflación.

Argentina está ante una oportunidad histórica de sumarse al cambio estructural que tendrá que asumir el mundo en materia económica. No luce sano en esta coyuntura salir a patear el tablero, ya que irá cambiando por imperio de las circunstancias. En lugar de salir a plantear la cesación de pagos ya, sería mejor dejar correr el tiempo, mostrar voluntad de pago y sumarse al cambio que tendrá que sobrevenir para la mayoría de los países del mundo, ya que nadie puede pagar la deuda, sea el Estado, privado u hogares.

En el mientras tanto, hay que hacer lo mismo que hacen los países desarrollados, proponer paquetes de estímulos a la economía, que como mínimo equivalen al 10% del PBI, lo primero es la salud, y a futuro, como la deuda no es sostenible, alguna solución global sobrevendrá. No estamos mejor que nadie, pero hay países mucho peor que nosotros.

Salvador Di Stefano
Asesor en Negocios, Económico y Financiero tanto de empresas de la ciudad y la región; como de individuos y empresas familiares ligadas al comercio, industria y campo.