Villa Guillermina: “La primera huelga a La Forestal”

“La primera huelga a La Forestal”, por RUBEN P. MAGNAGO

La Forestal es producto del pago de una deuda contraída con la inglesa Casa Murrieta y Cia. en 1872. La provincia de Santa Fe no pudo cumplir en tiempo y forma con el pago de dicho préstamo y saldó su deuda pagando una parte en dinero y entregando 2 millones de hectáreas a $1500 la legua cuadrada. Una parte de esas tierras fueron adquiridas por Haternek (de origen alemán) y Portails (francés). Abarcaban el “Quebrachal”, que comprendía parte de Santiago del Estero, Chaco y el Norte de Santa Fe. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, el feudo de la Forestal tenía 2 millones de hectáreas, 5 aserrinerías, 400 km. de vías férreas, 3 puertos fluviales, 350 mil entre vacunos y yeguarizo y cobraba un cannon para pasar al Chaco. Fueron proveedores de durmientes, postes y puentes de quebracho del ferrocarril en América Latina y contaba con una población de 20 mil habitantes.

Tenían su propia policía llamada “Los cardenales”, solventada por la empresa. La Forestal era un feudo dentro de la Argentina, pero con reglas propias.

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El 11 de noviembre de 1918 a las 11 de la mañana entró en vigencia la firma del armisticio que ponía fin a la Primer Guerra Mundial. A esa hora sonaron los pitos de todos los trenes, se enarboló la bandera en todas las localidades y se dio asueto.

Finalizada la Primera Guerra Mundial, los ingleses vieron la oportunidad de comprar el “Feudo”, pero tenían tres factores a resolver: 1. La venta de tanino: caía su precio y su consumo. 2. Había que sacar a la gente del feudo por falta de trabajo, 3. La Forestal cotizaba en la Bolsa de Londres muy bien y había que hacer caer la cotización.

Permitieron entrar al feudo las ideas socialistas por medio de los trabajadores ferroviarios y marítimos. Estas ideas prendieron rápidamente y los obreros reclamaban las jornadas de 8 hs. y aumento de los salarios. En julio de 1919, según el relato de Julio Honnorat en el libro “Relato para mi hijo”, un grupo de obreros recorría las calles de Villa Guillermina y al pasar frente a la escuela todos se extrañaron, el hijo del comisario era un compañero de clase y dijo “qué van a hacer huelgas, esta pobre gente pide aumento y 8 hs. por jornal”. Al otro día, nos enteramos en la comisaría que los cabecillas serían expulsados con un boleto a cualquier punto del país, con algo de dinero, pasaban a integrar la lista negra. Jamás conseguirían trabajo en el feudo. Berbeck, un cabecilla, dijo “volveremos y seremos mayoría”. Así terminó la primera huelga de la Forestal.

Gentileza: El Litoral